REDACCIÓN —
El cierre de fronteras, la disminución del tráfico aéreo y náutico ha complicado la introducción de droga, por ejemplo, en España, la droga que han encontrado los adictos es de mala calidad y con sobreprecios. Y además las restricciones locales para permanecer en la calle, la distribución de la droga se ha convertido en una odisea para los distribuidores; además de que el precio de estas drogas se ha incrementado hasta tres veces en tan solo diez días.
Aquí en México, 8.4 millones de niños mayores de 12 años han usado drogas ilegales; en los últimos años ha aumentado el consumo hasta 300 por ciento. Y es evidente que este mercado y el potencial, no pueden ni perderse ni desaprovecharse por los carteles de nuestro país.
Los cárteles que típicamente se favorecen del reparto de despensas en poblaciones vulnerables, se han visto envueltos en diversas alteraciones desde que estalló la pandemia de COVID-19 en el país.
La semana pasada, el Cártel del Golfo realizó la entrega de despensas con productos básicos a la población de Ciudad Victoria, Tamaulipas.
“Cártel del Golfo en apoyo a C.D. Victoria. Señor 46 Vaquero”, se leía en cada paquete. Unos días más tarde el reparto de provisiones prosiguió en comunidades rurales de Matamoros.
Mientras que el Cártel Jalisco Nueva Generación abarrotó con varias camionetas los accesos de San Luis Potosí, donde entregó cajas con alimentos en las que se podía leer: “De parte de sus amigos CJNG apoyo contingencia COVID-19”.
De acuerdo a especialistas estos grupos delictivos solo buscan ganarse la simpatía de la gente aunque a largo plazo el costo es mucho más alto que unas bolsas con frijoles, arroz o papel higiénico.





