Fernanda Melchor
En casa de la abuela, de la mamá o de las tías hemos visto los “famosos” jarritos y ollas de barro, con una decoración singular y básicos para completar una vajilla “mexa”, sin embargo, han sido una fuente inadvertida de una de las sustancias más peligrosas para el ser humano.
La razón por la que estos objetos básicos del hogar pueden causar cáncer y otras complicaciones es porque la fuente de plomo en estos jarritos de barro se resume en una de los pasos finales de su fabricación, en particular en el esmaltado.
Es por eso que vasos, jarras, platos y hasta ollas tienen un acabado brilloso y que puede prolongar la vida de los diseños que estos tienen.
El esmalte o barniz utilizado en ocasiones está compuesto por una mezcla de óxido de plomo y sílice con la que se cubre a la pieza y se hornea. Esto provoca que cuando estos objetos sean utilizados para cocinar, el plomo del barniz se libere en nuestros alimentos y sea ingerido por las personas.
De acuerdo a datos de la Secretaría de Salud, la exposición prolongada al plomo tiene terribles consecuencias como lo son:
- problemas de audición
- problemas en el funcionamiento de los riñones
- disminución del coeficiente intelectual
- problemas en el desarrollo cognitivo y del cerebro en general
- trastornos de atención
- en el caso de embarazadas está ligado a abortos o partos prematuros
Además, algunos lo han ligado al desarrollo de cáncer en adultos, aunque de acuerdo con la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades aún no existen pruebas conclusivas de que el plomo sea carcinogénico en seres humanos.
Ante estos peligros, el Gobierno de México ha emprendido diversas acciones que pretenden que los talleres de alfarería nacionales abandonen el uso de esmaltes con plomo y utilicen las alternativas sin éste.









