Andrea Fenochio
Las primeras formas de comercio entre los hombres consistieron en el intercambio de productos mano a mano; es decirlo que uno tenía y no necesitaba se cambiaba por lo que el otro tenía y le sobraba. A esa forma de intercambio se le conoce como trueque.
En Oaxaca esta práctica es una tradición milenaria que ha logrado sobrevivir al pasar de los siglos, por ser una actividad muy arraigada que se ha vuelto costumbre, sobre todo en comunidades con mayor presencia indígena.
Aunque no es necesario ir muy lejos para poder apreciar este modelo de economía antiguo que se resiste a morir ante el capitalismo, a 45 minutos de la capital en el mercado municipal de Tlacolula de Matamoros hay comerciantes realizando el famoso “Trueque” lo mismo sucede en municipios como la Villa de Etla , donde los comerciantes principalmente de edad, refieren que las tardes de los días de plaza, cuando la actividad está llegando a su ocaso, optan por realizar el intercambio de productos con sus compañeros comerciantes, a fin de que no regresen a casa con un
sobrante de su mercancía sino por el contrario lleguen con algo que les será de mayor utilidad.
Es así como frutas, verduras, semillas, carbón, cal, incluso animales de corral son moneda de cambio entre este sector del comercio que aún preserva la tradición del “Trueque”.





