Juan Antonio Ilescas
En pleno periodo vacacional, restauranteros del primer cuadro de la ciudad de Oaxaca, arrojaron todos sus deshechos a la calle, sin importarles la contaminación visual y ambiental.
La absurda justificación fue el cierre del basurero municipal que desde la noche del miércoles está en poder de un grupo de habitantes de una de las colonias de Zaachila, que de esa forma demandan atención a servicios primarios.
Con este panorama amaneció el cruce de la calle Valdivieso e Hidalgo, en el corazón capitalino.
Decenas de enormes bolsas negras con basura de restaurantes, de las que emanan olores nauseabundos, amanecieron a la vista de todos y contaminando con moscas los alimentos que se sirven en al menos tres restaurantes ubicados en ese perímetro.
La ciudadanía lamentó que al turismo se le dé una imagen negativa de Oaxaca con conflictos, aumento indiscriminado del comercio ambulante y ahora la basura.








