Juan Antonio Ilescas
Desde hace 82 años, cada 2 de Enero se conmemora el Día Internacional del Policía, sin embargo, esta fecha pasó desapercibida en Oaxaca.
Cómo todos los días, los encargados de la Seguridad Pública estatal y municipal, salieron a las calles a hacer su trabajo, tan incomprendido y cuestionado.
No hubo festejo, ni desayuno, tampoco reconocimientos o alicientes para esos servidores públicos que tratan de cumplir con su deber en una de las entidades con mayor índice delictivo en el país.
Vestidos en su uniforme azul marino, un grupo de policías estatales recorre calles de la capital y con tristeza asientan que a sus jefes se les olvidó la conmemoración del Día Internacional del Policía.
Trabajan en medio de carencias, con salarios que no les permiten cubrir las necesidades de sus familias, con deficiencias en prestaciones y con la incertidumbre en el pago de pensiones.
Oaxaca tiene un grave déficit de policías pues tiene menos de un policía por cada mil habitantes.
El presupuesto que en el 2018 ejerció la Secretaría de Seguridad Pública fue de más de mil 500 millones de pesos, que casi en su totalidad se destinaron al pago de insumos y salarios.
Oaxaca tiene dos de los municipios más inseguros del país; Juchitán y Tuxtepec.
Vale la pena recordar que durante la comparecencia del secretario de Seguridad Pública de Oaxaca, Raymundo Tuñón Jáuregui, los diputados de la LXIV legislatura, coincidieron en que en el Estado, la inseguridad es un tema doloroso y cotidiano, sobre todo porque incluso los policías son víctimas de la delincuencia en las corporaciones, ya que les piden cuotas por las armas, les cobran las balas e incluso en ocasiones uniformes tácticos, solo exceptuando las descomposturas de las patrullas, cuando existe un presupuesto destinado para eso.
Incluso, detallaron que los policías son utilizados para hacer mandados, lavar los carros de sus jefes o como cuerpos de seguridad de amigos empresarios y artistas.





