Andrea Fenochio —
Para reactivar las actividades productivas de frente a la nueva normalidad de Oaxaca, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa dio a conocer que se disponen de 3 mil 500 millones de pesos para inyectar a la economía en el estado, a través de más de 100 obras, que a su vez contribuirán a mantener y generar empleos.
Lo que al mandatario estatal se le ha olvidado es que la crisis en este sector no es nueva y, parece que hacía falta que desapareciera el niño con todo y el pozo para comenzar a poner manos a la obra, como prácticamente en todos los rubros de Oaxaca que, por cierto se cae a pedazos, mucho antes de que nos cayera la pandemia.
Datos de la Sociedad Mexicana de Ingenieros revelan que 2019 fue el peor año para la industria de la construcción en la entidad oaxaqueña, pues el 70% de las empresas oaxaqueñas dedicadas a este sector no tuvieron ni la menor oportunidad de ser consideradas dentro la obra pública.
Mientras Murat Hinojosa enfatiza que estos recursos recién anunciados se destinarán a la rehabilitación de caminos, carreteras, puentes, agua, electricidad y espacios públicos, entre otros; sin embargo desde la administración de Gabino Cué y su herencia maldita, las carreteras en Oaxaca están para llorar y se reporta que cerca del 80% son intransitables.
De la reconstrucción en el Istmo de Tehuantepec luego de los sismos de 2017 y a casi tres años de la desgracia mejor no hablamos, pues aún hay varios pendientes.
Así las cosas en Oaxaca, lo que es de destacar es que estos tres mil 500 millones de pesos ya fueron aprobados por la LXIV Legislatura del Estado en octubre del año pasado.





