Daniela Aragón
Constantino García y Dulce Rodríguez, salieron el pasado 30 de noviembre a las 6 de la mañana en una peregrinación a pie al santuario de la Virgen de Juquila junto con otras personas de Santa Cruz Xoxocotlán y San Martin Mexicapan.
Pero nunca se esperaron que esa travesía les traería a un fiel guardián del camino que los acompañaría sanos y salvos a su destino.
Fue de esta manera que al pasar por la colonia la Paz de Santa Cruz Xoxocotlán, un perro callejero se les unió en su travesía, tras varias cuadras de caminata Constantino intentó alejar al canino de la peregrinación para que regresara a su lugar, sin embargo el animal decidió continuar con ellos.

Foto: cortesía 
Foto: cortesía
Después de un par de horas con ellos y ver que el curioso animal no se alejaba decidieron comprar alimento y adoptar al nuevo peregrino.
“Me resulta algo extraño ya que de la nada salió el perro y se nos unió y horas después no se quiso ir, días antes de salir a Juquila había soñado con mi abuelo, ya difunto y como dicen que las personas reencarnan en animales, pensé que tal vez era él y por eso decidimos que nos acompañara y adoptarlo” comentó Constantino.
La caminata duro 4 días a pie, y no fue fácil para el animal ya que en el camino salían perros que lo atacaban, en el trayecto lo revolcaron pero él continuó; “las veredas en las que caminábamos estaban llenas de piedras y el perro aún seguía, unas horas antes de llegar al pedimento comenzó a cojear pero aguantó y siguió en el camino”.
Comentan que por su paso por Zimatlán y San Pedro Juchatengo intentaron ofrecerle dinero por el peludo pero no lo aceptó a pesar de que le decían que moriría en el camino, en lugar de venderlo decidieron adoptarlo y bautizarlo por el nombre de “Peregrino”.
Constantino comentó un echo extraño de “Peregrino” pues en el camino nunca ladró solo lloró dos veces por la noche pero lo acariciaban y se calmaba, fue hasta llegar al santuario cuando ladró dos veces, incluso él llego a creer que el peludo era mudo, pero hoy que ya tiene un hogar ladra cuando él quiere y se siente libre además, que es muy educado.
Terminando la visita regresaron en un camión y Constantino y Dulce encontraron a un nuevo compañero de vida que “por un milagro” como dicen ellos, llegó a ser su guardián y que es una historia digna de contar y puede inspirar a más personas y los ayude a hacer conciencia de los animales y saber que son para amarlos y cuidarlos siempre.






