La fosa común, el destino de 23 víctimas anónimas de la violencia en Oaxaca

Juan Antonio Ilescas

De julio a septiembre del 2019, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) inhumó en fosas comunes 23 cadáveres sin identificar de víctimas de la violencia en el Istmo de Tehuantepec, mientras que el Congreso Estatal dio su aprobación a la ley de personas desaparecidas en la que se abre la puerta a la participación de familiares en el proceso de búsqueda.

Rubén Vasconcelos Méndez, titular de la FGEO confirmó que en la inhumación de 13 cadáveres no identificados en un panteón de Juchitán de Zaragoza se siguieron los protocolos establecidos en la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda.

En julio de este año la institución reportó la inhumación de 10 cuerpos en un espacio común, luego de permanecer bajo resguardo de una funeraria.
El periódico El Universal documentó que en el año 2018 en Oaxaca fueron localizadas 13 fosas clandestinas con 22 restos humanos, cinco osamentas y siete cadáveres.

Estos hallazgos se realizaron en las comunidades de El Camarón Salsipuedes y Loma bonita, en la región de la Cuenca del Papaloapan y en Santo Domingo Petapa y San Juan Guichicovi, en el Istmo de Tehuantepec.

Esta semana la 64 legislatura local aprobó la Ley en materia de Personas Desaparecidas del Estado de Oaxaca, con lo que se busca que las instituciones involucradas en la tarea de búsqueda de desaparecidos, abatan el rezago en ese rubro.

Apenas la semana pasada, en terrenos ubicados entre las poblaciones de San Andrés Zautla y Santo Tomás Mazaltepec, Etla, la FGEO ubicó dos cadáveres en una fosa clandestina.