Ignorancia y desidia que matan: Teresa, sobreviviente de cáncer de mama en Oaxaca

Emilio Morales

Hace dos años Teresa Ramos Flores inició su lucha más compleja y sufrida, la lucha por su vida.

Médicos particulares la enteraron del reto, fue diagnosticada con cáncer de mama.

Teresa decidió iniciar un tratamiento, y para ello, en un hospital privado en la Ciudad de México, tenía que invertir 1.2 millones de pesos para seis sesiones de quimioterapia, cada una con un costo de 200 mil.

Ser madre de dos hijas, abuela de una nieta y no contar con ningún tipo de seguridad social la hizo buscar alternativas.

«Regresé a Oaxaca, visité como a tres oncólogos, quienes me ofrecieron quimioterapias de dudosa procedencia, pero afortunadamente pude ingresar al Seguro Popular», relató por primera vez, durante este fin de semana, a un grupo de mujeres.

Teresa confesó que cada quimioterapia le hacía creer que se consumía, que la vida se iba de sus manos, cada vez más rápido.

«Se te caen las uñas, el cabello, las cejas; te cuesta respirar; tu corazón se cansa. Hay días en que no puedes tomar ni agua porque sientes que te quema. Me daban de comer en la boca, me bañaban, casi me cargaban», recordó.

Teresa enfrentó uno de los momentos más difíciles de su vida al finalizar las quimioterapias, pues supo que debían retirarle ambas glándulas mamarias, su tercera cirugía en un año, para evitar el alto riesgo de una metástasis.

Las radiaciones y más de 18 vacunas para reforzar los objetivos de las quimioterapias, las concluyó la semana pasada.

Teresa decidió compartir su experiencia porque no quiere que ninguna mujer sufra, «menos que muera por la ignorancia y la decidía… que sí matan».