Redacción MVM Digital
Luego de ser desalojada por elementos de seguridad de la segunda función de la Guelaguetza, por haber extendido una manta con la leyenda “Oaxaca feminicida”; la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, dictó medidas cautelares a la saxofonista María Elena Ríos.
La joven saxofonista denunció violaciones a su derecho humano a la libre manifestación de ideas, esto derivado de su protesta que llevó a cabo en el Auditorio Guelaguetza, durante la emisión vespertina del Lunes del Cerro, en donde se pronunció en nombre de al menos 78 mujeres asesinadas en lo que va de este año en nuestra entidad.
La Defensoría de Derechos Humanos abrió el expediente DDHPO/1141/(01)/OAX/2022, mediante el cual requirió a la Secretaría de Seguridad Pública que adoptara una medida cautelar, consistente en abstenerse de causar perjuicio a la saxofonista, su familia, sus bienes, posesiones o derechos.
Cabe recordar que María Elena Ríos, ha realizado una serie de manifestaciones para exigir la detención del presunto quinto partícipe del ataque con ácido del que fue víctima en 2019, identificado como Juan Antonio Vera Hernández, hijo del exdiputado del PRI, Juan Antonio Vera Carrizal, señalado como el presunto autor intelectual.
Compartió que tras desplegar su manta le fue arrebatada y rodeada por decenas de elementos de seguridad para sacarla por la fuerza del Auditorio Guelaguetza.
La DDHPO hizo un llamado para que se refuercen en la política interior de Oaxaca, acciones que ayuden al cumplimiento con las obligaciones generales establecidas en los artículos 8 y 25 de la Convención Americana, así como en las derivadas de la Convención de Belém do Pará, en materia de protección de los derechos humanos de las mujeres.

Se le requirió a la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca que rinda un informe de los hechos ocurridos en el marco de la protesta, así como de la intervención que efectuaron los elementos de la policía.
La SSPO emitió un comunicado justificando sus acciones argumentando que la manta obstaculizaba la visibilidad a las y los asistentes a la Guelaguetza y que fueron éstos los que forcejearon con María Elena y su hermana, quienes sostenían en ese momento la manta.





