Redacción MVM
La historia de Héctor Alejandro Cabrera Fuentes, científico oaxaqueño, acusado de espiar para el Servicio de Inteligencia de Rusia, ha sufrido otro revés, pues nuevamente las autoridades de Estados Unidos aplazaron el juicio que marcaría el final de un proceso que lleva más de dos años sin resolverse.
Cabrera Fuentes ha permanecido en una cárcel de Florida desde febrero de 2020 y había sostenido su inocencia, pese a admitir que había sido contactado por el Gobierno de Vladímir Putin para seguir y recabar información sobre un agente del FBI.
El investigador oaxaqueño enfrenta una condena máxima de 10 años de cárcel y su futuro se definiría en un juicio programado para este 10 de mayo, sin embargo, será hasta el próximo 21 de junio cuando sea sentado en el banquillo de los acusados.
El caso ha alcanzado notoriedad internacional por su compleja y, por momentos sorprendente, trama. Nacido en 1985 en El Espinal, un pequeño pueblo del estado de Oaxaca, Cabrera Fuentes logró abrirse paso como un biólogo de prestigio mundial.
El científico se formó en Rusia, donde recibió de manos del presidente el premio a la mejor tesis de maestría, concluyó su doctorado con honores en Alemania y trabajaba antes de ser detenido en la Universidad Nacional de Singapur, donde realizaba un estudio sobre enfermedades cardiovasculares.
Actualmente, Cabrera se encuentra recluido en un centro de detención, ni siquiera en una prisión, donde no convive con otros reos y rara vez le da luz del sol. Las condiciones de confinamiento en estos centros temporales son extremadamente duras.





