Anuncian que el primer exoesqueleto infantil está listo para su comercialización

Redacción

La atrofia muscular espinal es una condición de origen genético, en el cual se presenta la debilidad musical y lleva a que los músculos reduzcan su capacidad debido a la falta de uso, haciendo que se pierda la fuerza de caminar.

Por ello, luego de ocho años de haber iniciado el desarrollo y los ensayos clínicos, al fin se logró construir el primer exoesqueleto infantil, fabricado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, quienes ya han aprobado su comercialización principalmente en España y países de la Unión Europea.

De acuerdo con el anuncio de la compañía Marsi-Bionics, se ha catalogado esta certificación como “el hito más importante desde la fundación de la compañía”, esto surgió luego de ver dos exoesqueletos diseñados para adultos, la idea de desarrollar este maravilloso producto fue de García Armada, pues una familia buscaba una alternativa para apoyar a la hija.

La estructura del exoesqueleto fue fabricada de aluminio y titanio, pesa alrededor de 12 kilos y fue pensando para usarlos en terapias de niños con algún tipo de discapacidad motora por causas cerebrales o atrofia musical espinal, la estructura es adaptable al cuerpo y las dimensiones de cada paciente, lo que le permite incorporarse y le ayuda a caminar y a moverle para el fortalecer los músculos.

En España existen aproximadamente entre 300 y 400 familias que cuentan con algún miembro afectado y la cifra a nivel global asciende hasta los 500 mil niños, por lo que uno de cada 500 niños tiene algún tipo de parálisis cerebral.

Los exoesqueletos fabricados por Marsi-Bionics imitan el funcionamiento del músculo natural y cuentan con 10 articulaciones con capacidad para interpretar la intención del movimiento de los usuarios, por lo que mediante juegos con el niño y la familia, se permitirá realizar una terapia muscular integral.

Gracias a este maravilloso evento Daniela, Álvaro y Víctor ya han dado sus primeros pasos, pues desde hace ocho años empezaron las investigaciones y a la fecha ya se ha desarrollado lo suficientemente bien de manera favorable.