Redacción —
Al término del sexenio de Enrique Peña Nieto, sus excesos y despilfarro le costaron muy caro a los mexicanos, que sin deberla ni temerla adquirieron una deuda que no solicitaron.
Un análisis realizado en mayo del año pasado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) a la cuenta pública del Gobierno federal 2013-2018, evidenció que el gobierno de Peña Nieto subestimó sus ingresos y gastó más de lo presupuestado, derivando en un aumento de la deuda pública.
Las malas previsiones y los despilfarros ocasionaron que al final del gobierno peñanietista, cada mexicano tuviera una deuda de 66,020 pesos. Claro que no es el único que heredó deudas, y es que a inicio de ese gobierno, la deuda era de 37,837 pesos por habitante. Esto significa que cada mexicano vio su adeudo incrementado en casi 74% en sólo seis años.
El IMCO destacó que entre 2013-2018, la administración de Peña Nieto tuvo un total de ingresos excedentes de 2 billones 338 mil millones de pesos, en promedio, por lo que el sexenio tuvo una variación en ingresos del 11% entre lo estimado y lo recaudado. Este excedente equivale al saldo de la deuda conjunta de Pemex y CFE.





