Redacción —
Desde que empezó la pandemia por el nuevo coronavirus hay más de 14 mil demandas, desde gobiernos a individuos pasando por empresas, en 46 países, que quieren saber de dónde salió el virus pero, no existen pruebas que señalen al responsable.
Circula todo tipo de teorías, desde las conspirativas a las científicas, sobre el origen del nuevo coronavirus, que sobre todo sería importante identificar para evitar que algo así vuelva a suceder, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los gobiernos de Estados Unidos y China se culparon mutuamente por el contagio inicial.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lleva semanas tratando de que Beijing permita el acceso de una misión de expertos, originalmente pautada para mediados de marzo, pero hasta el momento sólo ha logrado una nueva postergación, hasta fines de mayo.
Para la OMS sigue siendo preocupante la falta de transparencia en la búsqueda del origen del virus, un paso básico para tratar de impedir que otro similar se transmita de animales a humanos y cause una nueva ola de enfermedad.
Pero desde que la primera misión de la OMS viajó a Wuhan en febrero, cuando los funcionarios chinos parecían sinceramente comprometidos con la investigación, algo parece haber cambiado.
Regularmente el organismo internacional solicita a China actualizaciones de la investigación, pero no ha recibido ninguna.





